martes, 8 de octubre de 2013

Virgen Comendadora de la Merced, Sevilla.



Obra: Virgen Comendadora de la Merced

Fecha: 1730-1740.

Autor: José Montes de Oca (atribución)

Procedencia: Capilla de la Hermandad del Museo, Sevilla.

Imagen sedente de la virgen María que representa la aparición de la Virgen a San Pedro Nolasco en el convento de mercedarios de Barcelona:  El Santo fundador solía pasar muchas noches recogido en fervorosa oración en la capilla del convento. Una noche se sorprendió de que llegada la hora del rezo de maitines la campana del convento no tocara a su hora, por olvido del hermano lego. Fue a la iglesia y la encontró toda alumbrada, con la Virgen sentada en la silla prioral, presidiendo el coro, y los ángeles en torno a la Señora cantando melodiosamente la salmodia, la Virgen llevaba puesto el hábito blanco de la orden de la Merced, y los ángeles vestían de frailes mercedarios. El Santo, al ver la escena, quedóse estático, arrobado en contemplación, mientras los frailes del convento iban llegando al coro y contemplaban admirados la aparición(1).  

La portentosa talla representa a María con gesto severo sentada en un rico sitial sobre una peana de querubines. Fiel a la iconografía viste el hábito mercedario con estofados barrocos, ciñéndose la capa con el escudo de la orden. Es una obra de singular belleza y solemnidad, con un elegante contraste entre la voluminosidad del conjunto y la delicadeza de los rasgos faciales. La imagen presidía el coro del Convento Casa Grande de la Merced Calzada de Sevilla (hoy museo de Bellas Artes)  de donde salío indemne tras una tormenta, ganándose el apelativo de Virgen del Rayo. En la actualidad se venera en una altar a los pies de la capilla de la hermandad del Museo, adyacente al antiguo convento mercedario.

Sobre su autoría la mayor parte de los investigadores aprecian los numerosos rasgos que la enmarcan en la obra del escultor sevillano José Montes de Oca, sin embargo se han planteado otras atribuciones como el manierista Jerónimo Hernández y Juan de Oviedo. Ceán Bermúdez la recoge en su diccionario como obra segura de José Montesdoca  junto al grupo de los Servitas y la Santa Ana del Salvador, situándola por tanto entre las mejores obras del escultor. Álvaro Dávila- Armero del Arenal asegura la atribución en la talla del rostro de la imagen y las cabezas de las querubines, vinculadas por Antonio Torrejón con la imagen del Niño Jesús perteneciente al grupo San José itinerante con el Niño, de la Hermandad del Silencio de Sevilla.

En efecto son muchos los rasgos que pueden apreciarse en la imagen: el característico hoyuelo en la barbilla, el tratamiento del cuello, el rostro ovalado y el recurso de la fuerza de expresiva en la mirada. Es por tanto fiel a los canones del modelo de rostro maduro que trabajó el autor y que puede apreciarse en muchas de sus obras, especialmente recuerda a la Virgen de la Paciencia de Osuna, atribuida al autor y que desgraciadamente no se conserva.








Fuentes de consulta: 

(1) http://exorbe.blogspot.com.es/2011/09/iconografia-mercedaria.html

Dávila- Armero del Arenal, Álvaro. Una revisión bibliográfica acerca de la vida y obra del escultor José Montes de Oca. Laboratorio de Arte 18 (2005) pp. 265-281.

Sobrino Toro, Juan Pablo. Breve descripción artística de la capilla del Museo. Hermandad del Museo. 
Fotografías: Javier Prieto

jueves, 19 de septiembre de 2013

Niño Jesús, círculo de Juan de Montejo. Fuentesaúco (Zamora)



Obra: Niño Jesús

Fecha: Finales del s. XVI- principios del s.XVII

Autor: Círculo de Juan de Montejo.

Procedencia: Parroquia de Santa María del Castillo, Fuentesaúco (Zamora)

La presencia de Juan de Montejo en la segunda mitad del s.XVI en Fuentesaúco ha legado un importante conjunto de obras de marcado romanismo a las iglesias y ermitas de la localidad zamorana. En este conjunto podemos enmarcar esta imagen del Niño Jesús que se veneraba hasta fechas recientes en el retablo del Ecce Homo de la iglesia de San Juan Bautista y que en la actualidad se encuentra en la iglesia de Santa María del Castillo con motivo de su intermitente apertura a las visitas.

A pesar de la deficiente conservación de la obra con varios repintes que distorsionan la calidad de la obra se observa la importante herencia italiana de la obra de Montejo en el marcado contrapposto, observándose rasgos comunes a la obra del autor en la fisonomía del rostro y el tratamiento de los cabellos, cercanos a otras obras como el niño Jesús de la Virgen de la Caridad. La forzada musculatura de la imagen y el tratamiento del paño de pureza recuerdan mucho a otra obra atribuible si no a la mano de Montejo a su círculo el Cristo Resucitado de Fuentesaúco, cuya pésima conservación hace difícil valorar sus auténticas calidades artísticas.

En cuanto a la iconografía sigue fielmente el modelo del Dulce Nombre que a lo largo del siglo XVII gozará de tanta repercusión, especialmente en la escultura sevillana. El niño se muestra erguido con la mano izquierda en actitud de sostener, probablemente una cruz aunque también pudiera ser un cáliz, mientras que en la derecha sostendría un orbe, siendo aun visible el agujero para la sujeción. Todo apunta a una probable adaptación a los gustos barrocos que sin duda conllevó el uso de vestidos y elementos de orfebrería en el aderezo de la imagen.







Fotografías y texto: Javier Prieto

viernes, 26 de julio de 2013

Santa Ana y la Virgen niña, José Montes de Oca



Obra: Santa Ana enseñando a leer a la Virgen.

Autor: José Montes de Oca

Fecha: ca. 1740.

Procedencia: Iglesia Colegial del Divino Salvador, Sevilla.

Imagen de Santa Ana y la Virgen niña siguiendo una de las iconografías más comunes al barroco andaluz del siglo XVIII: Santa Ana enseñando a leer a la Virgen Niña. La escena entrelaza la inocencia de la Virgen y la experiencia de Santa Ana en una composición llena de comunicación y ternura. Suele entenderse este tipo de representaciones como un acercamiento de la iconografía religiosa a los principios de exaltación del conocimiento y la ciencia, aunque también se interpreta como una búsqueda de una escena de la vida familiar de la Virgen.

Este grupo, que se venera en un altar de la nave del evangelio de la iglesia colegial del Divino Salvador, está considerado entre los mejores ejemplos del tardobarroco sevillano. Destaca especialmente el tratamiento de los rostros, lejos de las imágenes idealializadas de esta época Montes de Oca retrata con maestría la infancia y la vejez en el rostro de ambas imágenes.

El conjunto sufrió una importante intervención a comienzas del siglo XIX que volvió a estofar los vestidos, salvándose únicamente la policromía original en manos y rostros. Ambas imágenes fueron restauradas por el IAPH en el 2007, pudiéndose consultar el resultado en este enlace:





Javier Prieto


jueves, 25 de julio de 2013

Divina Pastora de las Almas, Fuentesaúco (Zamora)


Obra: Divina Pastora de las Almas

Fecha: Segunda mitad del s. XVIII

Autor:Anónimo.
           
Procedencia: Iglesia de Santa María del Castillo, Fuentesaúco (Zamora)

Divina Pastora. Museu Comarcal de Manresa
Imagen de pequeño tamaño (inferior a los 50 cm) que se veneraba en el ático de un retablo lateral de la iglesia de Santa María del Castillo hasta su cierre en 1974. La representación de la Divina Pastora sigue los cánones de las estampas y grabados extendidos por los conventos capuchinos a lo largo del siglo XVIII y que altera parcialmente la visión de fray Isidoro de Sevilla al incluir en el regazo de la Virgen al Niño Jesús.  

La Virgen aparece sentada sobre un risco, viste túnica roja, manto azul sobre el regazo, pelliza de piel y velo en color verde agua, el conjunto se completa con un simpático sombrero realizado en tela y flores secas. El cabello le cae a ambos lados de la cara enmarcando el rostro de líneas redondas y delicada encarnadura, en su mano derecha agarra el cayado propio de su advocación  y ampara a una de las ovejas, mientras con la derecha sostiene al Niño Jesús. El Niño Jesús se asienta sobre la rodilla izquierda vestido con una túnica de piel, con el mismo tratamiento que la pelliza de la Virgen.

La talla central se completa con cinco ovejas marcadas con el anagrama de María y dos ángeles. La descontextualización de la pieza impide saber cómo se disponía el conjunto pero la disposición de los ángeles podría incluir una corona de orfebrería o una filacteria que sostuviesen sobre la imagen de la Virgen, tal y como reflejo el pintor Alonso Miguel de Tovar en la primera representación de la visión de Fray Isidoro de Sevilla.


Divina Pastora, Toro.
En la base del risco aparece una inscripción pintada en el que se lee parcialmente “…..RO (¿retablo?) de la Msa (milagrosa) Ymagn de la DIVNA PASTORA es de Dn FeZ MnBz” , que parece indicar un notable veneración a la advocación de la Divina Pastora de las Almas. Su presencia en Fuentesaúco puede deberse a las predicaciones de los Operarios del Evangelio del Colegio de Misioneros Capuchinos de Toro (fundado en 1765) que expandieron la devoción a la Divina Pastora por la provincia de la Encarnación de las dos Castillas. Según se recoge en La Divina Pastora, Madre del Buen Pastor Jesucristo, del misionero apostólico de la Orden de Capuchinos Fermín de Alcaraz escrita en 1831, los operarios del evangelio predicaban anualmente la penitencia a lo largo de las dos Castillas, Galicia, Asturias y la corte de Madrid, siendo común que ante el fervor despertado por la devoción a la Divina Pastora de las Almas que han sido varios los monumentos de culto y veneración erigidos en varios pueblos en obsequio de la Divina Pastora, especialmente en los principales del obispado de Zamora. Siguiendo el modelo de la Divina Pastora del Convento Capuchino de Toro, hoy en día convento del Sagrado Corazón de los Mercederios Descalzos, encontramos esta pequeña imagen de Fuentesaúco, y las dos que se conservan en la ciudad de Zamora, la de la iglesia de San Ildefonso (a cuyas funciones acudía el ayuntamiento) y la del Hospital de Sotelo, hoy en el Conservatorio de Música y que tuvo una gran devoción en la feligresía de San Esteban.






Javier Prieto.

jueves, 18 de julio de 2013

Portada del Real Hospicio del Ave María y Santo Rey Don Fernando



Obra: Portada del Real Hospicio del Ave María y Santo Rey Don Fernando
Fecha: 1721-1726
Autor: Pedro de Ribera
Titular: Ayuntamiento de Madrid. Actualmente es la sede del Museo Municipal

En plena calle de Fuencarral se alza el antiguo Hospicio de San Fernando,en la actualidad Museo Municipal de Madrid, cuya portada es uno de los mejores ejemplos del barroco madrileño, declarada Monumento Nacional en 1919 (Registro BIC inmuebles - 51 - 0000169 - 00000). En 1712 Pedro de Ribera asume la remodelación y mejora del hospicio, construyendo un espacio plagado de patios y estancias de marcado carácter funcional.

La portada se erige en granito gris al modo de un imponente retablo de dos cuerpos y ático. Un pabellón enmarca los elementos arquitectónicos, confiriéndole el aspecto de altar efímero en el que se honra la figura de San Fernando. En la portada se aprecia con profusión disintos elementos como estípites, veneras, óculos, figuras angélicas, guirnaldas frutales siguiendo el estilo de su maestro Churriguera. El programa iconográfico supone una exaltación de la Monarquía como protectora de los pobres y benefactora del asilo a través de las obras escultóricas encargadas a Juan Ron. Coronando el primer cuerpo sobre el escudo real se encuentra representada la coronación de la Virgen entre ángeles. La escena principal que ocupa la hornacina del segundo cuerpo y cofiere el sentido último al conjunto de la portada es la entrega de las llaves de la ciudad de Sevilla a San Fernando. El rey santo aparece vestido con coraza, golilla y manto, erguido con elegancia sobre un túmulo de enemigos vencidos. 


martes, 16 de julio de 2013

La Virgen de la Caridad. Juan de Montejo. Segunda mitad del siglo XVI




Obra: Virgen de la Caridad
Fecha: Segunda mitad del siglo XVI.
Autor: Atribuida a Juan de Montejo
Titular: Parroquia de Santa María del Castillo, Fuentesaúco (Zamora).


La Virgen de la Caridad es una de las obras más relevantes del escultor Juan de Montejo y todo un exponente del renacimiento en Zamora. La escultura, de bulto redondo, presenta a la virgen María con el Niño en su regazo y una suculenta cesta de frutas que ofrece al espectador. Juan de Montejo talla a la Virgen erguida y con posición solemne de veneración hacia su hijo. La policromía del conjunto es muy delicada, con carnaciones pálidas levemente ruborizadas para acentuar algunos rasgos como las mejillas y el mentón. Los cabellos largos y ensortijados, rasgo muy común en la obra de Montejo, se recogen sobre el velo que cae sobre la espalda, siguiendo los cánones de la moda italiana de la época. 

El tratamiento de los vestidos es sin duda uno de los aspectos más llamativos de la obra, la túnica es roja con estofados de motivos vegetales ceñida a la cintura y con un llamativo adorno en el hombro derecho casi a modo de coraza. El manto es de color azul oscuro y se abrocha en el hombro derecho, cayendo bajo la imagen del Niño, en el planteamiento del manto destaca el tratamiento de las vistas que aparecen talladas con motivos vegetales. El Niño Jesús aparece desnudo y recostado sobre el brazo izquierdo de la Virgen, la mano derecha se presenta en acción de bendecir mientras que en la otra sostiene un pajarillo. El conjunto se asienta sobre una peana circular en la que se integran cuatro escenas llenas de movimiento sobre el nacimiento de Jesús: La Anunciación, la Visitación, el Nacimiento y la Epifanía.

Existen pocos datos acerca de la historia de esta imagen, se sabe que tuvo cofradía propia y celebraba su fiesta el 2 de septiembre con grandes fastos entre los que se incluían los festejos taurinos. Hasta el año 1974 en que se cierra la iglesia de Santa María recibía culto en un altar en lado de la epístola del crucero de la citada iglesia, siendo costumbre habitual ofrecerle los niños bautizados en el citado templo. Se desconoce si la imagen ha llegado a presentarse revestida, aunque si tiene una intervención en la zona de la cabeza para poder lucir corona o diadema, así como orificios en las orejas para pendientes.

La Virgen de la Caridad, pese a sus más que notables valores patrimoniales y su importancia devocional en los siglos XVII y XVIII se encontraba retirada del culto y exposición pública hasta su restauración y exposición con motivo de las Edades del Hombre de Ciudad Rodrigo en el año 2006.

Detalle de la peana, la Epifanía.


lunes, 15 de julio de 2013

Virgen de los Remedios. Anónimo. Zamora

Virgen de los Remedios, mayo 2013.

Obra: La Virgen de los Remedios.
Fecha: ¿ s.XVII?              
Materiales: Madera policromada
Titular: Obispado de Zamora


La Virgen de los Remedios fue una de las grandes devociones de Zamora entre el siglo XVII y XVIII, amparada por el convento dominico de San Ildefonso impulsores de la difusión en la ciudad de la iconografía de Ntra. Sra. Del Rosario en varias advocaciones populares: Virgen de la Concha, Virgen del Yermo o la Virgen de los Remedios.

La gran veneración que concitó la imagen de los Remedios la hizo titular de un vasto ajuar del que da cumplida cuenta la crónica uno de sus novenario  en el diario de Antonio Moreno de la Torre, relatando varios cambios de vestido en el desarrollo del ejercicio de las novenas en la S.I. Catedral.

La imagen de la Virgen de los Remedios es una imagen de candelero con busto en madera, presenta talladas la cabeza y las manos. La imagen ha sufrido numerosas intervenciones, una de ellas por el imaginero Ramón Álvarez, presentando en la actualidad una policromía de escasa calidad y un tratamiento muy pobre del voluminoso cabello. En las zonas en las que el estucado de la cabeza presenta perdidas parece adivinarse una policromía mucho más cuidada con suaves líneas castañas sobre la tonalidad rubia del cabello. Por su parte el Niño Jesús es de talla completa con una anatomía arcaizante que recuerda los modelados de finales del siglo XVI, al igual que la madre, la policromía actual responde a un repinte conservando en la zona del abdomen una policromía anterior.

La desaparición del convento dominico, el paulatino declive de su devoción y su vinculación en el siglo XX a la Congregación de la Medalla Milagrosa, fueron poco a poco empobreciendo su iconografía barroca, de la que da cumplida cuenta el grabado de 1753 que ilustra el Ceremonial según las reglas del Misal Romano de Alejandro Zuazo, maestro de ceremonias de la Catedral de Zamora. Felizmente se ha conservado el valioso conjunto de orfebrería de la imagen formado por creciente lunar, corona y rostrillo, siendo esta pieza la única que había dejado de utilizarse a lo largo del siglo XX.

Grabado de la Virgen de los Remedios, 1753,
El terno de orfebrería no responde a un modelo común, así el creciente lunar de factura sencilla fue realizado en 1654 como reza la inscripción grabada con pequeños puntos de punzón en el centro de la pieza. El rostrillo sigue un diseño a base de hojas de acanto y piedras de cristal, común a otras piezas de este tipo, destacando las grandes dimensiones de la pieza. Sin embargo la pieza más destacada es la corona real realizada en plata mexicana de la que destaca su diseño y calidad.

Con motivo de su presencia en la exposición Rosa Escogida. 950 aniversario de la Virgen de la Concha el taller diocesano de restauración procedió llevó a cabo una importante labor de conservación y limpieza que recuperó la presencia de las piezas. Gracias a ello el pasado 20 de mayo, con motivo de la Romería de la Virgen de la Concha a La Hiniesta, la Virgen de los Remedios pudo volver a lucir las tres piezas, recuperando de forma parcial la impronta barroca que lució la imagen durante sus períodos de mayor devoción, para presidir el altar que se levantó en la puerta de su ermita al paso de la patrona de Zamora.

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